El Jaleo de Jerez lo compuso un músico polaco llamado Sckozdopole. Ese nombre en una pieza del folklore gaditano no es una rareza: durante el período napoleónico llegaron a España, y especialmente a Cádiz, músicos, intelectuales y artistas de toda Europa. Algunos venían con el ejército francés; otros huyendo de él; otros simplemente porque la Guerra de Independencia había convertido a Cádiz en el centro político y cultural más activo de la Península. La ciudad era, entre 1810 y 1812, la capital de la España que resistía, y ese estatus atrajo de todo.
Las Cortes de Cádiz de 1812 son el contexto histórico de esta pieza. Fue allí donde se promulgó la primera constitución española, en una ciudad bajo asedio francés que debatía, legislaba y también bailaba. El ambiente era cosmopolita de una manera que no volvería a repetirse en mucho tiempo: liberales españoles junto a diplomáticos extranjeros, refugiados de media Europa, comerciantes americanos, intelectuales de distintas tradiciones. Un músico polaco componiendo una pieza para el baile de la ciudad en ese momento no es una anécdota sino un síntoma de lo que era Cádiz entonces.
La tonalidad menor y el compás de 3/8 a tempo rápido dan al Jaleo de Jerez un carácter específico: energético, apasionado, con una tensión que no se resuelve fácilmente. La combinación de técnica clásica de la Escuela Bolera con la expresividad española que pide la pieza requiere un equilibrio que no es fácil de conseguir. No es un baile que se improvise: tiene una arquitectura técnica que hay que conocer.
La teoría más interesante sobre esta pieza es su posible influencia en el origen de las bulerías. Nadie puede afirmarlo con certeza, pero hay investigadores que encuentran en el Jaleo de Jerez elementos rítmicos y melódicos que reaparecen en las bulerías posteriores. Si la hipótesis es correcta, tendríamos aquí un eslabón entre la Escuela Bolera del siglo XIX y el flamenco que conocemos hoy: una pieza compuesta por un polaco en el Cádiz de las Cortes que habría dejado su huella en uno de los palos más gaditanos del repertorio flamenco. Es el tipo de historia que solo puede contar esta ciudad.
El grupo trabaja el Jaleo de Jerez poniendo el énfasis en ese origen y en ese contexto histórico. No es una pieza que hable de sí misma sin más: habla de un momento concreto, de una ciudad en un instante irrepetible, y de las conexiones inesperadas que produce el encuentro entre culturas distintas cuando hay urgencia y creatividad al mismo tiempo.